Actualmente, el zagalejo murciano se presenta como una alternativa al tradicional refajo por su comodidad, peso y versatilidad pero sin dejar de lado la tradicional indumentaria huertana pero ¿cuál es su verdadero origen?
Podemos trazar sus orígenes a la segunda mitad del siglo XIX, principios del siglo XX, con la llegada de la revolución industrial y los telares mecánicos, a pesar de las mejoras técnicas se mantuvo la confección artesanal hasta nuestros días. Aunque podemos encontrar menciones en la literatura y fuentes pictóricas de los siglos XVI y XVII pero siempre haciendo referencia a otras partes de la indumentaria tradicional, como por ejemplo en este fragmento de la obra de Valle-Inclán, Cara de plata:
Cara de Plata vuelve en corveta el caballo. Lucen un momento las herraduras en la sombra del zaguán, y sonoras y bárbaras caen sobre la escalerilla del cadalso. Pichona, en justillo y zagalejo, sale por un lado de la cortinilla. Sobre los hombros desnudos, nácares y leche, tuerce el pico una pañoleta.
Por ello a veces se confunde el origen del zagalejo con las sayas, prendas interiores o, por ultimo, como prendas de verano pero su origen es mucho más reciente y responde al abaratamiento de las telas y la democratización de las mismas debido a la revolución industrial.


Su confección ha ido variando con el paso del tiempo, la zona geográfica y las modas imperantes del momento. La clase social también ha provocado cambios en la confección del zagalejo murciano, por ejemplo, en la Región se mantendría por encima del pie y en otras provincias, o zonas, arrastraría un poco. La estación del año determinaba los materiales con los que se confeccionaba desde algodón, seda, lana, etc. Además, se decoraban y se siguen decorando con cintas, volantes, etc. Aunque en su origen estos eran muchos más sencillos de los zagales murcianos que podemos encontrar hoy en día.


Bibliografia:

